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Descubriendo al Carlino

Descubriendo al carlino

Cabeza de manzana, ojitos de aceituna y nariz de ciruela. ¡Estos perros están para comérselos! El carlino es una de las razas de perro más entrañables. Pero no te quedes sólo con las apariencias porque detrás de ese cuerpecito tan apretujable hay un animal con muchas otras cualidades positivas.

El pug o carlino: una de las razas más populares de China

Los orígenes del pug hemos de ir a buscarlos a China. Es una raza oriental muy vinculada a las dinastías imperiales que desde hace ya varias décadas ha ido ganando gran popularidad en occidente. Sin embargo, también en Europa se trata de un perro con una larga historia: fue la mascota oficial de la casa de los Orange en Holanda y el animal escogido por la esposa de Napoleón para enviarle mensajes escondidos bajo su cuello mientras estaba encarcelada.

No hay que hacer un gran esfuerzo para caer rendidos a los encantos de estos animalitos. El carlino es un perro de rasgos muy característicos:

  • Grades ojos negros
  • Hocico chato y muy oscuro
  • Orejas plegadas hacia delante
  • Cuerpo robusto
  • Pequeñas dimensiones (en torno a los 8 kilos y los 35 centímetros de altura)
  • Pelaje corto de tonalidades beige
  • Patas más bien cortas y redondeadas

En cuestión de carácter, el pug o carlino se podría definir como un perro bonachón y tranquilo, muy sociable y juguetón (sobre todo con los niños) y muy dependientes de sus amos. No es un perro al que le guste pasar demasiadas horas solo en casa, pero mientras tenga buena compañía se adaptará a la perfección a los hogares más pequeños.

Cuidados especiales del carlino

  • Alimentación

A pesar de sus pequeñas dimensiones, los carlinos son un poco glotones. Lo ideal es que no superen los 9 kilos de peso para evitar que esos excesos se transformen en problemas de salud más graves. A partir de los 6 años los pugs se vuelven perros bastante sedentarios. Hay que mantener unas rutinas de actividad diaria para evitar que se apalanquen en casa. Los carlinos tienen un estómago bastante resistente y toleran bien la comida seca y la húmeda. Sin embargo, ésta última resulta mucho más calórica, así que no conviene abusar de ella en la edad adulta.

  • Higiene

Cuidar de un carlino no tiene mayor complejidad. Las pautas de higiene son las mismas que hay que mantener con la mayoría de los perros. Tal vez convenga prestar algo más de atención a los ojos y asegurarse de limpiarlos con una gasa húmeda al menos una vez por semana. Lo mismo sucede con los oídos o los pliegues de piel del cuello. El baño completo se puede realizar cada dos o tres semanas y el vaciado de las glándulas anales durante las visitar rutinarias al veterinario para evitar abscesos o rupturas en esta zona tan delicada de su anatomía.

  • Salud

En lo que a salud se refiere, el punto más delicado de los carlinos es todo lo relacionado con la respiración. Ese hocico tan chato es la causa de muchas dificultades respiratorias que se agravan con los problemas de obesidad, también frecuentes en esta raza de comilones. Para evitar la fatiga, el asma y el cansancio es importante mantener una dieta equilibrada y la actividad diaria moderada. No son perros de grandes carreras y no toleran bien las altas temperaturas. Los paseos rutinarios serán más que suficientes para mantenerlos en buena forma.

 

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Happy Swallow

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