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septiembre 2020

Los perros y las pulgas

Los perros y las pulgas, una mala combinación

¿Sabías que existen en el mundo cerca de 2.000 tipos diferentes de pulgas? Seguro que no tienes ningún interés en conocerlas y tu mascota, mucho menos. Las pulgas en los perros no sólo resultan molestas sino que pueden ser el origen de algunas enfermedades importantes. Aprende a identificar su presencia y ataja el problema cuanto antes.

¿Cómo saber si mi perro tiene pulgas?

No hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de si un perro tiene pulgas o no. A pesar del ínfimo tamaño de estos parásitos (entre 1,5 y 3 mm de largo), cuando deciden instalarse en el pelaje de nuestra mascota dejan muchas pistas tras de sí.

  • Se rasca constantemente y con intensidad.
  • Se muestra más inquieto e irritable.
  • En el pelaje encuentras puntos sospechosos, con el aspecto de granos de pimienta. Son las heces de las pulgas, que además sirven de alimento a las larvas.
  • La piel se muestra irritada, bien sea por las propias picaduras de la pulga, bien por las heridas que se hace el animal con los dientes y las uñas al rascarse.
  • Lo nódulos y escamas que provocan las picaduras como consecuencia de una reacción alérgica se suelen concentrar en el lomo y en las patas traseras. Son manchas rojas con un halo claro que pueden acabar convertidas en eczemas purulentos y provocar la caída del pelo.
  • En infestaciones graves, podrás ver a las pulgas moverse o saltar por el pelaje de tu mascota, sobre todo si es de color claro.
  • Aparte de todo esto, ¿has notado alguna picadura sospechosa en tu cuerpo? No hay más que hablar: tu perro tiene pulgas.

¿Son peligrosas las pulgas?

Aparte de ser un verdadero incordio, estos bichitos pueden llegar a convertirse en un problema serio para la salud te tu mascota. La dermatitis alérgica que provoca su picadura es el menor de los problemas al que te enfrentas en caso de una infestación avanzada.

Aunque las pulgas pueden transmitir a los humanos enfermedades como el tifus o la peste se trata de un riesgo muy poco probable. No obstante, no hay que restarle importancia al daño que pueden causar en un perro sano:

  • Dipilidiasis: enfermedad provocada por un parásito transmitido por la pulga y que provoca problemas gastrointestinales, prurito anal, insomnio y pérdida de peso.
  • Micoplasmosis: anemia infecciosa provocada por una bacteria parasitaria. En el caso de los gatos puede ocasionar incluso la muerte.
  • Bartonelosis: una enfermedad bacteriana infecciosa que provoca fiebre, cojera, vómitos, convulsiones, inflamación en los músculos cardíacos e hinchazón de los linfonódulos.

¿Cómo eliminar las pulgas de mi mascota y de casa?

Imagínate que coges el salero de la cocina y te dedicas a sacudirlo por toda la casa. Eso es exactamente lo que sucede cuando tu perro está infestado de pulgas y se pasea libremente por tu hogar. Cuando las pulgas ya han conseguido entrar en casa, ármate de paciencia para ganarles la batalla.

Lo mejor es actuar antes de que ellas tomen el control con medias de prevención eficaces:

  • Comprimidos o preparaciones líquidas de administración oral.
  • Champús, lociones o acondicionadores para usar a la hora del baño.
  • Aerosoles, espumas o polvos de uso tópico.
  • Collares antipulgas.

Si aun así has tenido la mala suerte de que tu perro ha pillado pulgas, pon en marcha un plan de desparasitación lo antes posible:

  • Un baño intenso con champú y loción antipulgas.
  • 48 horas después, aplicación de un producto tópico antiparasitario.
  • Mantener a las pulgas a raya con el uso de aerosoles con permetrina o piretrina en semanas alternas.
  • Tratamiento de protección posterior con esos mismos productos dos veces al mes.
  • Eliminación manual de los parásitos mediante un peine para pulgas.

Paralelamente, tendrás que trabajar en la desinfección del hogar para evitar que las pulgas o las larvas escondidas terminen volviendo a las andadas:

  • Lavar el colchón de tu mascota a alta temperatura.
  • Aplicar insecticidas con permetrina o piretrina en alfombras y moquetas.
  • Limpiar el suelo con productos insecticidas para acabar con las larvas.
  • Aplicar una bomba insecticida en el caso de que no hayas conseguido controlar la situación.

No olvides que las pulgas pueden esconderse en cualquier lugar, así que ten en cuenta el patio, la terraza o el jardín a la hora de hacer una limpieza a fondo. Para estos casos, emplea soluciones naturales como el aceite de árbol del té, la tierra de diatomeas o el insecticida de adelfas que le asegurarán una buena salud a tus plantas y flores.

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El perro y el paseo.

 El comportamiento de los perros durante el paseo

¿Quién pasea a quién? Seguro que muchos de los que tenéis perro os quedáis con la duda de cuál es la respuesta más acertada. Y es que, siendo honestos, lo cierto es que lo más habitual es que las mascotas tiendan a hacerse con el control durante esta actividad. Pero no desesperes. Puedes ir corrigiendo poco a poco este comportamiento de tu perro para que la hora del paseo no se convierta en un constante tira y afloja de la correa.

¿Cuál es la forma correcta de pasear al perro?

Todos los perros, con independencia de la raza o la edad, necesitan salir de paseo todos los días. La actividad diaria de entre una y dos horas es fundamental para su bienestar físico y psicológico. El paseo reduce los niveles de estrés, los ayuda a socializarse y los mantiene en forma, tres ventajas de las que tú también puedes beneficiarte.

No obstante, el paseo se puede convertir en una actividad insoportable cuando tu mascota va por libre, cuando se ha vuelto un poco perezosa y no quiere caminar o cuando, sencillamente, no ha aprendido a pasear a tu lado.

Lo correcto sería que durante el paseo con el perro se dieran las siguientes circunstancias:

  • El animal camina relajado.
  • Tu mascota te sigue el paso: ni se adelanta ni se queda rezagado.
  • El uso de la correa adecuada le permite cierta libertad de movimiento.
  • El estrés y las emociones están dominadas a la hora de salir a la calle.
  • El perro puede saciar su curiosidad oliendo o lamiendo determinados objetos que no supongan un riesgo para su salud.
  • El paseo se realiza sin prisas, sin nerviosismo y sin ‘castigos’.
  • Si la situación y la conducta del perro lo permiten, conviene dedicar 5 o 10 minutos del paseo a jugar sin la correa puesta. 

Tipos de sujeciones y correas para perros

La herramienta básica para salir a pasear con nuestro perro es la correa pero, ¿cuál elegir? Para tener el control de la situación y garantizar la calidad del paseo es importante elegir una combinación de sujeción y correa que se adapte a la anatomía del animal y a sus capacidades como paseante.

  • Collar tradicional: rodea únicamente el cuello y es el que se emplea normalmente siempre que el perro conozca unas mínimas pautas de comportamiento en la calle.
  • Collar antiescape: ¿tienes una mascota miedosa? Un sobresalto podría hacer que el animal diera un tirón repentino que le hiciera zafarse del collar. Mediante un sistema de seguridad del collar se evita que esto ocurra.
  • Arnés: en perros inquietos que acostumbran a tirar de la correa, es mejor emplear un arnés. Al tratarse de una sujeción que rodea el cuerpo, resulta mucho más cómoda tanto para ti como para el animal. Es también la opción favorita de quienes salen a hacer deporte con sus mascotas.
  • Arnés antitirones: cuando no puedas controlar a tu animal porque da tirones muy fuertes, no dudes en recurrir a este tipo de arneses. Evitarás que el perro sufra las consecuencias de su propia ansiedad y tendrás una herramienta sensacional para empezar a enseñarle las bases de un buen paseo.

La correa es el elemento que completa la sujeción y que te servirá para tomar el control del animal. No existe una correa perfecta sino que deberás adaptar su grosor y longitud al peso de tu mascota, a su comportamiento y al tipo de actividad que estés realizando. Lo ideal es emplear las denominadas correas de adiestramiento cuya longitud se puede ajustar a cada circunstancia. Se desaconseja emplear correas extensibles porque, aunque es cierto que se adaptan fácilmente a cada momento del paseo, dificultan el control sobre el animal.

 

Practica con tu perro las normas básicas de obediencia entro y fuera de casa. Órdenes como ven, siéntate o quieto son fundamentales para que el paseo se desarrolle con comodidad para los dos. ¡Pero no abrumes a tu mascota! Este tipo de sesiones no deberían prolongarse más de 10 o 15 minutos al día, exigen una recompensa y llevan su tiempo. El buen paseo se construye paso a paso.

  

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